• Conservarla sin limpiar, hasta que se vaya a utilizar, en un recipiente de cristal o de barro, cubierta con un papel de cocina a temperatura refrigerada entre 2ºC y 4ºC.

  • Frescas mantienen todas sus propiedades hasta 14 días en el frigorífico.

  • Es recomendable abrir el recipiente una vez al día, para que la trufa respire y evitar acumulación de humedad en el recipiente y en la trufa, conviene cambiar el papel de cocina que envuelve la trufa, cada dos o tres días.

  • Cuando vayamos a usar la trufa, conviene cepillarla con un cepillo, y posteriormente limpiarlas bajo un pequeño chorro de agua con el mismo cepillo.

  • Dejar secar las trufas durante una hora al menos si es posible antes de consumir para apreciar mejor el sabor.

  • Lamina la trufa con tu laminador especial para conseguir el mejor corte, algo muy importante en su degustación.

  • Para conservarlas hasta 10-12 meses, puedes introducir la trufa en un bote de cristal con Brandy dejar macerar durante varios meses.

  • Cabe la posibilidad de congelarlas, conservándose sus propiedades durante un año.

  • Envuelve las trufas en papel de film, y posteriormente puedes envolverlas en papel de plata e introducirlas dentro de una bolsa de congelar.

  • Cuando vayamos a consumirla, debemos laminar la trufa directamente al sacarla del congelador, sin dejar que se descongele y se ablande, y volveremos a congelar rápidamente lo que no degustaremos.