TRUFAR HUEVOS

Disponer de por lo menos 40 gramos aproximadamente de Trufa Negra para una docena de huevos. Preferible dos piezas.

Poner la trufa negra fresca junto con los huevos que vamos a trufar, en un recipiente hermético dentro de la nevera durante 48-72 h.

Tras ese tiempo, los huevos adquieren el aroma característico de la Trufa Negra.

Una vez trufados los huevos, podemos utilizar la trufa para volver a realizar el mismo proceso o realizar cualquier otra elaboración.

Recomendable consumir los huevos frescos durante los tres días siguientes a la finalización del trufado.

¿Por qué los huevos adquieren sabor a trufa?

Los que ya han disfrutado de la experiencia de saborear unos huevos previamente trufados saben que, precisamente, la calidad de las trufas y de los huevos son clave para obtener el sabor y el olor deseados al prepararlos.

Mucha gente prefiere comprar el producto sin tierra y lavado, en muchos casos también se ofrece así, pero es un error lavarlo antes de utilizarlo ya que, ha de estar en contacto con el agua lo mínimo posible, por que pierde muchas de sus cualidades, después de ser lavado y vuelto a ser conservado, por lo que te recomendamos mantenerlo en un bote hermético con la trufa recubierta de la tierra con la que es recogida del monte.

TRUFAR ACEITE

Es muy importante partir de una trufa negra (Tuber Melanosporum) de calidad de unos 20 gramos y un aceite de oliva virgen extra de sabor suave u otros aceites de semillas de sabor neutro.

Rallar el hongo y mezclarlo con el aceite, y se deja reposar en el frigorífico hasta que el aroma de la trufa quede impregnado en el aceite. De este modo el aceite debe consumirse lo antes posible ya que, es un producto perecedero y puede ser infectado fácilmente por bacterias si no se consume.

TRUFAR COÑAC

Cabe la posibilidad de trufar también el coñac, el más utilizado es el brandy.

Para ello, basta con introducir una trufa, recién limpiada con agua y un pequeño cepillo, en un tarro de cristal y rellenarlo de brandy, cerrarlo y hervirlo al baño maría.

Si se pretende conservar durante un largo tiempo (hasta un año y medio), o simplemente se guarda en una despensa o nevera, tras una semana ese brandy habrá adquirido el aroma a la trufa y lo podrás utilizar para hacer guisos o cocinar con ese coñac.

Con la trufa utilizada para ese proceso puedes hacer dos cosas, o utilizarla para comértela, a trozos en el guiso o en una ensalada, y también puedes volver a realizar el proceso y trufar de nuevo más guiso.